La historia que
viene a continuación.
Es una bella
historia que demuestra
Que en cualquier
sitio te puedes enamorar.
Mi amigo se
encontraba en el tranvía
Escuchando su
música, anotando su vida.
Siempre iba
armado de una libreta,
Y apuntaba cada
detalle de su vida:
“Montado en el
traqueteante vagón
Vi entrar a una
chica, un bellezón.
Sentada frente a
mí, me miró y sonrió.
Entonces sonó su
teléfono, escuché su voz.
¡Sacrebleu, qué voz más dulce,
Especiada con un
bello acento francés!
¡Incroyable, qué ojos azules más cristalinos,
Trasparentan
hasta poder ver su alma!
¡Mon dieu, que bonita sonrisa,
Repleta de perlas
resplandecientes y finas!
¡C’est magnifique, ahora cuelga y me
mira,
Mientras escribo
estos versos!
¡Ce n'est pas possible, me está
sonriendo,
Ahora me saluda
con su mano, qué emoción!
¡Quel malheur, ahora mira por la ventana,
Parece triste, ha
llegado a su parada!
Pensando que
nunca la vería de nuevo,
Le dirijo la
palabra, con una media sonrisa,
Con mi sonrisa
más triste, le digo:
“Adieu”.
Pero ella me
sonríe mucho más,
Saca un pequeño
papel y me lo lanza,
Al tiempo que
clava sus ojos en los míos
Y giñando uno de
ellos, contesta, sonriente:
“Au revoir”.
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