jueves, 27 de noviembre de 2014

Acento francés.

 Un buen amigo mío me narró
La historia que viene a continuación.
Es una bella historia que demuestra
Que en cualquier sitio te puedes enamorar.

Mi amigo se encontraba en el tranvía
Escuchando su música, anotando su vida.
Siempre iba armado de una libreta,
Y apuntaba cada detalle de su vida:

“Montado en el traqueteante vagón
Vi entrar a una chica, un bellezón.
Sentada frente a mí, me miró y sonrió.
Entonces sonó su teléfono, escuché su voz.

¡Sacrebleu, qué voz más  dulce,
Especiada con un bello acento francés!
¡Incroyable, qué ojos azules más cristalinos,
Trasparentan hasta poder ver su alma!
¡Mon dieu, que bonita sonrisa,
Repleta de perlas resplandecientes y finas!

¡C’est magnifique, ahora cuelga y me mira,
Mientras escribo estos versos!
¡Ce n'est pas possible, me está sonriendo,
Ahora me saluda con su mano, qué emoción!
¡Quel malheur, ahora mira por la ventana,
Parece triste, ha llegado a su parada!

Pensando que nunca la vería de nuevo,
Le dirijo la palabra, con una media sonrisa,
Con mi sonrisa más triste, le digo:
“Adieu”.
Pero ella me sonríe mucho más,
Saca un pequeño papel y me lo lanza,
Al tiempo que clava sus ojos en los míos
Y giñando uno de ellos, contesta, sonriente:
“Au revoir”.

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