lunes, 18 de agosto de 2014

BAJÓN.

Siempre me dijeron que fuera fuerte,
Escuché esos consejos y los apliqué.
Me hice duro, hermético, serio,
Era difícil hacerme reír,
Era imposible hacerme llorar.
Llevaba años sin llorar,
Sin derramar lágrima alguna.
Hasta aquel fatídico día.

Allí, en mitad de la cocina,
Me derrumbé, tuve un gran bajón.
Derramé lágrimas hasta casi inundar
El escenario de mi tremenda crisis.
Lloré desconsolado, dolor puro.
Eso era demasiado hasta para mí:
No quedaba helado de chocolate.