Ayer, mientras
visitaba un viejo manicomio,
Leí un texto
grabado en la pared,
De un antiguo
residente, supongo.
El texto era un
canto de rebeldía,
Un grito
reivindicativo, y decía así:
“Los tipos duros
ya no están de moda,
La gente ya no
quiere antihéroe alguno,
Ahora prefieren,
directamente, a los villanos.
Yo soy uno de
esos villanos.
Mientras el tipo
duro anda lento,
Con una gran
explosión a su espalda,
Encendiendo un
pitillo,
Mi figura se
recorta entre el humo.
El tipo duro se
gira y,
Entre los escombros,
aparezco.
Él me mira,
incrédulo,
Yo poso en él mis
ojos de asesino,
Le brindo mi
sonrisa de psicópata.
Nunca aprenderá
que yo no soy
De esos que miran
de frente al perro
Rabioso y
hambriento y le hace burla.
No soy de esos.
Yo soy el perro.
Mientras el lucha
por la justicia,
Yo sólo lucho por
diversión.
Y nada me
divierte más en la vida,
Que arrancar a la
gente como él la vida.
Por eso me tienen
aquí metido,
Por ello escribo
esto.
Con una navaja
robada a un celador,
Dejo constancia
de mi pasado por el mundo.
Y todos me llaman
psicópata, loco y demás.
Yo siempre les
digo lo mismo y sonrío:
“Sólo tengo un
punto de vista más divertido”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario